A partir de la llegada del Frente Amplio al gobierno cobró fuerza la discusión sobre las políticas sociales, sus concepciones subyacentes, sus alcances y límites. Desde filas de la derecha predominaron las expresiones de rechazo, argumentando que las políticas sociales llegan a personas a las que no le correspondería, que fomentan la vagancia, y llegando a objetar, durante la interpelación a un ministro de desarrollo social, que los pobres comen papas chip con las asignaciones sociales. Todo esto tiene un eje vertebrador común: la gente es responsable de su situación, no requiere ayuda, y en tanto pobre no merece acceder a determinados objetos de consumo.

Desde la izquierda, las ideas son más confusas. Por un lado, las posibilidades de superar las políticas focalizadas para avanzar hacia diseños universales han ido quedado fuera de la agenda. Por otro lado, una creciente asociación entre el "Estado Social" y el "Estado Punitivo" ha pasado casi desapercibida y casi no ha sido objeto de crítica. Por último, distintas encuestas muestran que en nuestro país cada vez más se considera a la pobreza como un problema individual más que social.

¿Qué implica esta mirada de las cosas para un pensamiento de izquierda? ¿Obedece a una falta de disputa ideológica? ¿Se debe a errores de la política? De esto, y mucho más, conversamos con el economista Daniel Olesker y la trabajadora social Leticia Pérez.