Argentina como laboratorio de la desigualdad”: Maristella Svampa y el avance de la extrema derecha
Argentina como laboratorio de la desigualdad”: Maristella Svampa y el avance de la extrema derecha
En un escenario global atravesado por la incertidumbre, la socióloga e investigadora argentina Maristella Svampa analiza el presente recurriendo al concepto gramsciano de «interregno», ese período de transición turbulenta donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En este marco de ausencia de hegemonías claras, advierte que se está produciendo un acelerado avance de la extrema derecha radical y neo-reaccionaria que disputa de forma agresiva el sentido común y la conversación pública.
Para la pensadora, este fenómeno no surge de la nada, sino que se alimenta directamente del descontento social generado por el corrimiento conservador y la falta de soluciones materiales de los gobiernos progresistas. Tras el fin del boom de las commodities y la crisis de la pandemia, la concentración de liderazgos y la incapacidad de atender urgencias cotidianas como la precarización económica abrieron la puerta a que sectores populares opten por discursos de ruptura o “saltos al vacío”.
A su vez, Svampa enmarca esta dinámica dentro de una «policrisis» donde se cruzan y potencian simultáneamente la degradación ambiental, la desigualdad socioeconómica, las tensiones bélicas y la erosión institucional. En este contexto, señala que el entorno digital actúa como una herramienta fundamental para difundir el odio y naturalizar la insensibilidad, configurando lo que denomina un modelo de dominación apalancado por tecno-magnates globales.
Respecto a la situación regional, la ensayista analiza a la Argentina del gobierno de Javier Milei como un verdadero “laboratorio a gran escala” de la ultraderecha. Sostiene que este proyecto busca correr los límites de lo políticamente aceptable, imponiendo un alineamiento internacional servil y un ajuste desregulado que promueve la crueldad, el individualismo extremo y el desmantelamiento de los derechos sociales.
Pese al oscuro panorama, Svampa rechaza de plano el derrotismo y apela a la capacidad humana para reinventar el presente a través de la acción colectiva. Recuperando la noción de «imaginarios radicales», enfatiza la urgencia de articular la justicia social con la transición ecosocial y concluye que, lejos de estar clausurada la historia, la tarea indispensable de las ciencias sociales es alimentar narrativas de esperanza.























